La carta publicada sobre los resultados del sistema Isapre vinculados con la adecuación de planes y la disminución de las licencias médicas ofrece la oportunidad de aclarar una relación que resulta relevante para los afiliados.
Las adecuaciones anuales de precio no son discrecionales. La ley establece un procedimiento, basado en la variación de los costos del sistema, cuya aplicación es verificada por la Superintendencia de Salud.
El gasto en licencias médicas es un componente relevante en ese cálculo, de manera que, cuando disminuye, el beneficio llega directamente a los afiliados: a menor fraude, menor presión sobre los costos y, por ende, menores alzas de precios para las personas.
Es importante distinguir esta realidad de las licencias médicas legítimas, que constituyen un derecho de quienes enfrentan una enfermedad y deben seguir siendo plenamente resguardadas. Combatir ilícitos y conductas abusivas no significa restringir ese derecho, sino proteger los recursos destinados a quienes realmente los necesitan.
En el sector privado, la disminución del mal uso de estos permisos ha permitido a algunas Isapres adelantar pagos dispuestos por la Corte Suprema y seguir optimizando procesos, como el pago de reembolsos y programas médicos, en beneficio de los afiliados.

